Mi vida es un eterno cupón de descuento
Desde hace un par de años, la fiebre por los cupones de descuento ha aterrizado en nuestro país. Potenciado por las redes sociales, cada vez somos más los que recortamos cupones para ir a comer a un restaurante, tomar una clase de yoga o relajarnos durante un fin de semana en un spa.
Sin embargo, el fenómeno de los cupones descuento en nuestro país palicede si lo comparamos con lo que ocurre en Estados Unidos, una nación en la que mucho de sus ciudadanos basan buena parte de su economía doméstica en este tipo de cupones que empezaron a usarse al otro lado del charco hace más de cincuenta años. Traemos esto a colación porque nos ha llamado mucho la atención la historia de Josh Stevens, un ciudadano de Chicago que se ha propuesto vivir un año utilizando com único modo de subsistencia este tipo de cupones.
Para ello, tal y como nos explican en “Get Rich Slowly” contará con el apoyo de Groupon, una empresa especializada en este tipo de productos, que ha decidido patrocinar su aventura. Si lo consigue, puede ganar 100.000 dólares; si no, al menos habrá pasado un año de lo más curioso. Como os podéis imaginar, este desafío será retransmitido a través de casi todas las redes sociales y como no podía ser de otra forma, tiene ciertas reglas. Son las siguientes:
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