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Aprende a negociar el precio de tu futura vivienda

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Una de las principales consecuencias de la crisis económica es que poco a poco los precios de las viviendas (tanto las nuevas como las usadas) están bajando. El mercado poco a poco se está reactivando, y los consumidores están volviendo a poner su mirada sobre el mercado inmobiliario, después de un par de años de parón. Si este es vuestro caso, sin duda habréis descubierto que la aventura de encontrar la “casa perfecta” puede ser muy divertida, pero que también es realmente agotadora.

Sobre todo cuando creemos haber encontrado la vivienda de nuestros sueños, y el precio que nos piden es cuanto menos, bastante más elevado de lo que estamos dispuestos a pagar. Llega pues uno de los momentos más delicados de todo este proceso: la negociación y el plantear una oferta. Y esto suena muy bien pero no todos sabemos que hay que tener en cuenta antes de hacer una buena oferta por una propiedad… ¿Por dónde empezar? ¿Cuánto debemos ofrecer? ¿Estamos ofreciendo demasiado o.. demasiado poco?  En este artículo os mostramos algunas claves para poder ahorrar un pequeño porcentaje en el precio de nuestra nueva vivienda.

1. Nunca te enamores de una casa a primera vista

Llevas meses mirando casas y apartamentos, sin éxito. Demasiado pequeñas, o demasiado grandes. Demasiado viejas o en mal estado. Demasiado caras o mal situadas…Como hemos comentado antes, este proceso puede ser una auténtica carrera de obstáculos. Sin embargo, de repente, encuentras la casa de tus sueños. Es simplemente perfecta, es lo que estabas buscando desde el primer momento.

Lo normal, si esto ocurre, es que te enamores de la casa a primera vista. Sin embargo, éste es el principal error que no debes cometer. ¿Por qué? Porque comienzas a desarrollar un vínculo emocional con la casa, lo cual puede nublar tu capacidad de decisión a la hora de negociar. El vendedor enseguida entenderá que es él el que tiene la sartén por el mango, y que pesa más tu deseo de comprar que el suyo de vender.

La consecuencias de esta actitud las conocemos todos. Nos pasamos del presupuesto que habíamos pensado, nos comprometemos con una hipoteca asfixiante y acabamos viviendo por y para la casa. En vez de intentar llevar a cabo una negociación que podría ahorrarnos miles de euros, estamos dispuestos a pagar lo que nos pidan…y esto queridos lectores, es un error que debemos evitar a toda costa.

2. Haz tus propias averiguaciones

Como todos sabemos, el precio de mercado de una propiedad no siempre se ajusta a lo que en realidad dicha propiedad vale, o a lo que merece la pena pagar por ella. En este sentido, antes de poner una oferta sobre la mesa, resulta muy útil hacer una pequeña investigación tanto sobre la casa como sobre el propietario. Lo primero que tenemos que preguntarnos (especialmente si es una casa usada) es lo siguiente. ¿Por qué quiere vender la casa?

Algunas personas necesitan vender una casa por necesidades económicas, otras sencillamente quieren trasladarse a una casa más grande, o cambian de ciudad…finalmente un tercer grupo de personas vender su casa con el simple y llano objetivo de hacer caja. Dependiendo en qué grupo de personas se encuentre “nuestro vendedor”, el precio sobre el cual podemos negociar puede variar sustancialmente. En este sentido, una persona que realmente necesita el dinero, probablemente esté mucho más abierta a llegar a un precio “justo” que otra a la cual lo único que le interesa es especular. Y aquí llega lo difícil. ¿Cómo sabemos en qué situación se encuentra el vendedor? Normalmente no nos lo va a decir abiertamente, o incluso puede que nos mienta si se lo preguntamos por lo que debemos hacer nuestras propias averiguaciones…pero ¿Cómo?

Consultando la historia de la “puesta en venta” de la casa que nos interesa. ¿Hace mucho tiempo que se encuentra a la venta? Durante el tiempo que ha permanecido en venta ¿se ha mantenido al mismo precio o ha ido bajando progresivamente? Responder a estas dos preguntas es crucial para determinar nuestro poder de negociación. Una casa que lleva más de un año en el mercado con un precio estable, nos indica que el vendedor no tiene especial prisa en deshacerse de su propiedad, por lo que nuestra capacidad de negociación no será especialmente alta, aunque por otro lado también indica que quizás el precio que ha puesto a su casa no se ajusta demasiado a lo que dicta el mercado.

Por otro lado, una casa que lleva pocos meses en el mercado y su precio ha sido rebajado, nos muestra que el vendedor está deseando encontrar un buen comprador, por lo que la negociación puede ser más abierta y flexible.

3. Obtén toda la información que puedas

Si vas a hacer una oferta en la que te quieres ahorrar unos miles de euros debes hacerla por motivos justificados. Si el vendedor te pide 300.000 euros y tu única respuesta es “¿Sabes? creo que lo único que te voy a dar son 250.000″ lo más seguro es que la negociación acabe en ese preciso momento. En otras palabras: intentarlo por intentarlo no nos va a conducir a nada.

Si queremos hacer una buena oferta, debemos acompañarla con información detallada sobre los precios de la misma zona e incluso con los de otras casas similares que podríamos comprar en otras zonas asimilables a la que nos interesa. Sólo así, tendremos una buena oportunidad para poder comenzar a negociar.

4. El precio no es lo único que puedes negociar

Cuando hablamos de una casa de segunda mano, hay varios aspectos que podemos negociar. Por ejemplo, podemos ahorrarnos miles de euros si convencemos a los propietarios que  nos interesa quedarnos con todos los aparatos electrónicos y los muebles de la casa por el mismo precio.

También podemos negociar algunas reparaciones y reformas que la casa pueda necesitar. El baño y la cocina suelen ser los equipamientos que más sufren el paso del tiempo y no son pocos los que negocian su reforma antes de pagar el precio que pide el vendedor.

5. Una oferta sí. Pero siempre con la información de nuestro lado

Lo que hasta aquí hemos mostrado son sólo algunas pequeñas sugerencias que podemos tener en cuenta antes de negociar el precio de nuestro nuevo hogar. Existen muchas otras áreas donde podemos ahorrar dinero y es nuestra obligación informarnos antes de “disparar” una oferta a ciegas. Teniendo de nuestro lado la información necesaria, el ahorro que podemos conseguir puede ser más que interesante.

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